Tlaquimpa, Raza y Espíritu
Relación del ser humano con su entorno y producción artística.
ARTEANTROPOLOGÍAORIGINARIO
Jaime Pérez Guajardo
12/6/202511 min read
Resumen
Aquí se presenta la semejanza de mexicanidad entre un palimpsesto y el ser humano que camina en el ámbito de identidad mexicana, destacando las semejanzas entre un códice recientemente conocido en Tlaquimpa, y la propuesta de José Vasconcelos en su Raza Cósmica. Se contemplan aspectos antropológicos, se comprende mejor la implicación geográfica matizadora del carácter y se constata la fuerte influencia de lo divino en los fundamentos que caracterizan la historia y temperamento mexicanos. Queda manifiesta la necesidad de buscar en lo personal tanto los fundamentos como las manifestaciones de la mexicanidad.
Palabras clave: Palimpsesto, memorial, identidad, mestizaje, cosmos.
Introducción
En el año 2012 recibí imágenes de documentos resguardados en la capilla de Santo Tomás Tlaquimpa, en la sierra norte de Puebla, con la solicitud del párroco, Pbro. Jesús de Luna Martínez, de estudiarlos. Tuve oportunidad de presentarme, acompañado por Abraham Cárdenas González, Rector de la Universidad Anáhuac M. Sur, el 28 de diciembre del 2014. Atendido primero por el Fiscal, Antonio Alberto Curz quien custodia la llave del curato, quien convocó a José Méndez González, sacristán primero, custodio de la llave de la sacristía, y ambos llamaron a Manuel González Reyes, sacristán segundo a quien se confía la llave donde están los documentos. Sólo bajo el consentimiento –implicó pasar una noche en espera del visto bueno- y en presencia de los tres fue posible la consulta y primer estudio.
Encontramos 16 documentos que medimos y fotografiamos, entre los cuales dos tiras largas estilo códice, dos mapas, inventario de imágenes, comprobantes de pago de tributos, tabulador de aranceles y títulos de propiedad con fechas de 1711 en adelante. Para este ensayo me centraré exclusivamente en una de las tiras a la que me referirá como Códice Tlaquimpa uno.
Me extendí en la descripción de del modo de consulta porque lo considero relevante para el tema del ensayo sobre la raza y el espíritu en la identidad del mexicano desde la propuesta de José Vasconcelos en La Raza Cósmica, como podrá verse en el desarrollo siguiente.
La referencia al Códice es tomándolo como símbolo del pueblo de Tlaquimpa y a éste como lugar de microhistoria tal como la describe el Dr. Luis González (González, 1973) ubicando en ese sitio las reflexiones de Vasconcelos.
1. Descripción del Códice Tlaquimpa Uno
Se trata de una tira de 150 por 30 centímetros, de papel europeo reutilizado sobre el que pueden observarse imágenes representando, cerros, un río, pirámide y una serie de personas siguiendo el mismo patrón sedente sobre un banco, con una especie abanico redondo, en la mano, cubiertos por tilma y coronados por una banda atada a la frente. Sobre cada uno de ellos consta lo que parece ser su nombre, con caligrafía europea pero en lengua mexicana. Cerca de los cerros y pirámides hay también leyendas en lengua mexicana.
Respaldado en estudios previos es posible presentar a modo de hipótesis la lectura del códice como testimonio fundacional del pueblo, pues dentro de la sencillez de sus contenidos hace hincapié en el cerro y en el río, recordando que son estos los dos signos típicamente utilizados para la fundación de un pueblo (altepetl), y en la mentalidad europea, de una república de indios. (Pérez Guajardo, junio 2013)
2. Vasconcelos y la raza cósmica
La propuesta vasconceliana de una raza cósmica propone su sustento en el mestizaje étnico y cultural de los griegos al que se atribuye el buen resultado de su mezcla, con las aportaciones culturales universalmente conocidas y con la estética racial auto evaluada por las proporciones ideales (Vasconcelos, 1948)
José Vasconcelos traslada a tierras americanas el futuro desarrollo de la raza universal justificando la confluencia de lo mejor de los continentes en una tierra privilegiada, aunque matiza la idoneidad de la mezcla dando preferencia al intercambio entre similares y poniendo en duda las combinaciones de extremos. (Vasconcelos, 1948), y más aun atribuyendo el retraso latinoamericano al predominio indígena en algunos de los pueblos como Bolivia y Perú, poniendo como contraparte el desarrollo Argentino por sus características étnicas y geográficas.
Se trata ciertamente de pueblos -etnográfica y geográficamente hablando- generados en la superposición integrada del templo católico sobre la pirámide, con las piedras de ésta, edificada con voluntad y manos indígenas, con planos españoles ante un atrio que podría considerarse como la última construcción arquitectónica mesoamericana, en cuyo centro se yergue la cruz atrial como estela con la crónica de la Pasión y el testimonio de la gran ceiba y la bóveda celeste como huitznahuac o casco de espinas.
Las llanuras norteñas “depuradas” de raza originaria promovieron un desarrollo distinto, amplio, uniforme, sin el lastre que tantos señalan al indígena pero que los reyes españoles estuvieron dispuestos a defender, desde Isabel la Católica hasta Felipe II cuando las epidemias dejaron una décima parte de la población, y con ello terrenos baldíos que fue necesario rescatar ya sea para los indígenas restantes o para la corona, tal como testifican los Códices del género Tlaquipa. Destaca así la riqueza del ser humano multicultural.
3. Palimpsesto documental y social
El mestizaje más allá de la genética abarcó las costumbres, las técnicas y la transformación del entorno con el intercambio de especies. Esto queda manifiesto el documento de referencia, pues la materia prima con que está elaborado con bulas pontificias unidas para formar la tira útil para mostrar la fundación y sucesión de jefes capaces de acreditar la propiedad de las tierras y sus linderos.
Ente los documentos encontrados está una de estas hojas, separada del todo, casualmente resguardada de forma independiente, que permite comprender la composición entera de la tira, estructura sospechable por la lectura que permiten algunas rupturas, sus bordes y cierta transparencia. Costumbre antigua en Europa al enfrentar dificultades para la elaboración de los antiguos documentos, se reutilizaron frecuentemente otros más antiguos, conociéndose esto como palimpsesto (González, 1973).
Así son los pueblos mestizos, en los que se encuentra la evidencia de los fenotipos y la información oculta de los genotipos actuando como patrimonios intangibles capaces de expresarse en futuras generaciones.
Ciertamente la dificultad orográfica desalentó las incursiones españolas, como dice Vasconcelos en lugares como el Ecuador el Perú, y esto mismo es lo que ha salvado la conservación documental conservada en la sierra de Puebla. La evaluación que puede hacerse de estos pueblos corre peligros de incomprensión. Pensar que no ofrecen garantías culturales, o sociales puede llevar a resoluciones imprudentes, y así como puede perderse lo que se conservó durante quinientos años, al extraer –descontextualizando- el expediente de Tlaquimpa, también pueden despreciarse riquezas etnográficas y genéticas que de algún modo dejarían incompleto el bronce de la raza cósmica, como tristemente aconteció con el “caballito” de Enrique IV.
En la introducción hablé del protocolo de conservación ejercido por los Fiscales, Sacristanes y demás estructuras locales, que han llegado hasta nosotros con mucho desgaste social. Han transcurrido la Independencia, la Revolución, y múltiples guerras, conflictos sociales y sin embargo esa estructura continúa custodiando, corresponsablemente el patrimonio de la comunidad. Posiblemente han perdido la identificación de todos los allí nominados; saben que debajo del campo de juego está el antiguo cementerio, y que allí hay huesos que son mayores a los de su gente. En los documentos se habla de españoles residentes en aquel pueblo, quienes actuaron de intercesores para la defensa de las tierras.
Este palimpsesto no es excepción por lo que otros códices mexicanos han tenido necesidad de ser estudiados recuperando los texto ya sean por su primera inscripción o por superposiciones, así mismo han sido encontrados documentos antiguos en la estructura de cristos de caña.
El caso del códice Techianoyan confirma la interpretación que estamos haciendo del Tlaquimpa porque consta que su descripción es la siguiente:
“Contenido: textos en náhuatl e imágenes, describe eventos históricos como la conquista mexica, el contacto español y la instauración de la fe católica por medio del bautismo. Registra también la calidad, cantidad, nombres, mojoneras y colindancias de sus tierras, con el propósito de legitimar y
salvaguardar su patrimonio.” (Techianoyan, S. XVII)
Así confirmamos la afirmación de Vasconcelos quien concede importante acción al componente religioso como aglutinante de las diferentes razas y culturas. “los mestizajes más contradictorios puede resolverse benéficamente siempre que el factor espiritual contribuya a levantarlos.” (Vasconcelos, 1948) y al mismo tiempo se evidencia la importante relación con la comunidad y el medio ambiente.
4. Memorial, presente arraigado
Las relecturas históricas son indispensables, tanto como el encuentro con el otro, liberándose de preconcepciones culturales o intereses pre establecidos. El compromiso político o ante los distintos auditorios puede obligar a buscar nuevas fórmulas, dedicando tiempos adecuados para garantizar el entendimiento intercultural.
Documentos como los citados son memoriales que reafirman la microhistoria local, que estudiada comparativamente con documentos y sitios similares, reconstruye conceptos aparentemente firmes. Es difícil pensar en españoles defendiendo tierras para los indígenas, en un entorno de paz y benevolencia. Queda pendiente estudiar con mayor detalle la factura del códice, las tintas, las formas pues se encuentran trazos y detalles que no son propios de los indígenas, y permiten pensar en la participación de los españoles residentes en aquel pueblo nahuatlato.
Esto trae a la memoria la bula Inefabilis Deus con la que la autoridad apostólica defiende a los indígenas aun cuando se encuentren fuera de la fe, rescatando los derechos de propiedad, la prohibición de esclavitud con apertura a cualquier pueblo, pidiendo predicar con el ejemplo, tal como lo sigue haciendo el día de hoy el papa Francisco (Paulo III, 1524). El mismo Felipe II actuará en repetidas ocasiones en favor de los indígenas por medio de las cédulas de composiciones de 1591 (ejecutadas 1620 1640) y cédulas que mandaron recongregar los pueblos de indios. (Menegus, 1994).
Las personas y los documentos actúan como memoriales, contienen la historia por su constitución física, por la cultura material e inmaterial y vitalmente actualizan los contenidos comunes de la sociedad en la que participan, actuando como fermento en otras sociedades, así testifica el autor de la raza cósmica; “Una religión como la cristiana hizo avanzar a los indios americanos, en pocas centurias, desde el canibalismo hasta la relativa civilización.” (Vasconcelos, 1948)
La relación de los nobles indígenas, y quizá también del pueblo llano, con los monarcas europeos no es lugar común, y quizá incluso se ha estudiado poco. Hay constancia, sin embargo de escudos de los Habsburgo en pequeñas capillas purépechas, quizá porque el fundador del pueblo procedía de la casa real de Dinamarca, con permiso de Carlos V. El pacto consistía en el intercambio de reconocimientos, soberanía para el monarca, derechos para los indígenas incluyendo la dignidad de sus genealogías (Menegus, 1994, pág. 220) ¿acaso llegó a tomarse conciencia de una auténtica fraternidad cristiana gracias a la intercesión de frailes como Pedro de Gante, Motolinía, Mendieta, etc.?
5. Identidad como vitalidad del cosmos in situ
No parece posible llegar a la identidad por medio de una definición, la consecución de un código genético ideal constitutivo de la raza perfecta. A pesar de la afirmación de que “El blanco ha puesto al mundo en situación de que todos los tipos y todas las culturas puedan fundirse. (Vasconcelos, 1948) Siempre quedará la sospecha de ser una afirmación de la propia raza entre los iguales. El mestizaje entre las demás razas, tendrá también manifestaciones positivas, y sobre todo parece que la renovación y el cambio biológicamente son importantes para el saludable desarrollo.
Parece interesante la propuesta de Identificar caracteres universales en las tradiciones locales (Schulz, 2013) logrando una filosofía de intercambio y reconocimiento, tanto de carencias como oportunidad de complemento mutuo, como de aptitudes que en su gradualidad no son motivo para menospreciar al otro.
José Julián Martí y Pérez (1853-1895) liberador de Cuba, enlista una amplia descripción de las características filosóficas de Latinoamérica, de las que destaco la capacidad de contener (incluir), desde la plataforma occidental otras, particularmente aceptar con profundidad las aportaciones indígenas, al tiempo de integrar las norteamericanas y europeas con sus matices particulares de protestantismo, catolicismo e incluso el enfoque profano utilitarista. Todo ello con proyección de esperanza al futuro. (Schulz, 2013, págs. 271-272). Queda por estudiar con empatía culturas orientales o africanas que por los estereotipos con que nos llegan y la dificultad de comprensión a distancia, posiblemente nos son más desconocidas de lo que creemos.
Así como el valor de un documento in situ tiene mucha mayor fuerza y comprensión que el que ha sido descontextualizado al extraerlo de su pueblo, la identidad de una nacionalidad no puede ser buscada en la generalidad de definiciones o conceptos rígidos, sino en la encarnación personal de cada individuo quien le confiere sentido y carácter.
Conclusión:
De acuerdo con lo aquí expuesto parece presentarse la mexicanidad como un palimpsesto vivo contenedor de realidades cosmológicas, antropológicas y teológicas propias –de México- participadas personalmente en distinto grado y manifestadas originalmente.
Palimpsesto porque sobre la filosofía y cultura originaria de este continente ha sido posible escribir la católica europea, manteniendo ambas vivas; por la resiliencia del pensamiento de originarios y conquistadores, así como por la proverbial actitud resiliente latinoamericana.
La vida que caracteriza este palimpsesto es propia de la peregrinación, este espíritu migrante tan característico de nuestros pueblos. Se traslada geográficamente y migra en las metamorfosis prodigiosas (Paz, 1991) de su pensamiento, sus tradiciones, y la filología toda de su existencia.
Mexicanidad que aglutina pueblos distantes, capaz de formar una “china poblana”, o seguir siendo “indio occidental”, poner en duda si el “mariachi” se llama así por las bodas afrancesadas. Es comprensiva, capaz de recibir lo bueno de todas las culturas, con la proverbial expresión “esta es tu casa”.
La identidad mexicana se sostiene en un pensamiento que lo abarca todo, fundándose en el hombre, con el alma fuertemente afectada por el cosmos que le rodea y siempre referida a lo divino.
Pero es siempre personal, por eso la “prosopon” le acompaña desde la danza ritual hasta la más falsa hipocresía. Cada uno en sus diversos estados y circunstancias, actualizando la mexicanidad con nombre y apellido, emergiendo así las manifestaciones con caracteres de mexicanidad personalizada.
Bibliografía
Escobar, Á. (2006). El palimpsesto grecolatino como fenómeno librario y textual (Vol. http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/26/54/_ebook.pdf). Zaragoza: INSTITUCIÓN «FERNANDO EL CATÓLICO» (C.S.I.C.).
González, L. G. (1973). Hacia una teoría de la microhistoria. Discurso de recepción del doctor. Academia Mexicana de la Historia, (pág. sesión solemne del 27 de marzo). México.
Menegus, M. (1994). Los títulos primordiales de los pueblos indios. Revista de Historia Moderna(20), 207-230.
PauloIII. (1524). Sublimis Deus. Roma: Santa Sede.
Paz, O. (1991). Splendors of Thirty Centuries. (T. M. Art, Ed.) New York: Bulfinch.
Pérez Guajardo, J. (junio 2013). Altepeyanco República: Antigua roa, nueva civilización. Reflectio, 82-93.
Schulz, M. (August de 2013). Hermeneutics of Identity: Latin American Philosophy’s Search for Self-dependence. (R. F.-W.-U. Bonn, Ed.) Philosophy Study, 3(8), 768-795 .
Techianoyan, S. (S. XVII). INAH CONACULTA Códices. Recuperado el 18 de enero de 2015, de Códice Techianoyan: http://www.codices.inah.gob.mx/pc/index.php
Vasconcelos, J. (1948). La Raza Cósmica. Buenos Aires: Espasa-Calpe.


Fragmento del códice Tlaquimpa en que pueden observarse in atl in tepetl, el cerro y agua, con la pirámide y los principales.




